Harinas Sin Gluten: Tipos, Usos y Valor Nutricional

harinas sin gluten

Si padeces de Enfermedad celíaca o intolerancia al gluten, o bien no tienes un diagnóstico pero sufres de algún tipo de sensibilidad al gluten porque cuando lo consumes aparecen síntomas como malestar digestivo, erupciones cutáneas, cefalea, entre otros, entonces seguramente ya sabes que para sentirte mejor, debes modificar tu dieta haciéndola libre de gluten. ¡Descubre las harinas sin gluten!

Posiblemente te estés preguntando qué tipo de cereales o cuáles de sus harinas puedes consumir y cómo las puedes incorporar a las recetas cotidianas, para seguir disfrutando de las preparaciones de siempre.

Una buena noticia es que existe una amplia variedad de alimentos sin gluten con los que se pueden elaborar harinas nutritivas y que son a su vez versátiles para formar parte de las preparaciones culinarias más habituales.

A continuación, vas a conocer una amplia variedad de harinas que no contienen gluten, las preparaciones a las que pueden incorporarse y el valor nutricional que aportan a tu organismo, ¿vamos?

Harinas sin gluten de legumbres

Harina de lentejas: este tipo de harina se utiliza para dar consistencia a preparaciones como albóndigas y hamburguesas, ya sean de carnes o vegetales. Por otra parte, hoy existe una gran variedad de recetas dulces a base de harina de lentejas como bizcochos y brownies.

La harina de lentejas es muy nutritiva, aporta a tu organismo:

Vitaminas A: ayuda a mantener los dientes, huesos, membranas mucosas y piel sanos.

Vitamina E: es antioxidante, interviene en procesos metabólicos e inmunitarios.

Algunas del complejo B: sus funciones son diversas, participan en el crecimiento y desarrollo del cuerpo, en la formación de glóbulos rojos y en la obtención de energía de los alimentos que consumimos.

Cobre: mantiene sanos los vasos sanguíneos, los nervios, los huesos y el sistema inmune.

Zinc: este mineral es fundamental para el crecimiento y desarrollo normal del organismo.

Magnesio: ayuda al mantenimiento de músculos y nervios. También interviene en el sistema inmune y los latidos cardíacos.

Fósforo: es el componente fundamental de huesos y dientes.

Hierro: forma parte de muchas enzimas y proteínas del organismo, entre ellas la hemoglobina la cual transporta el oxígeno en la sangre. Para mejorar la absorción de este último elemento, debes combinar las preparaciones con alimentos ricos en Vitamina C, como el tomate o los cítricos.

Harina de garbanzos: este producto, que se obtiene de la molienda del grano del garbanzo, se utiliza comúnmente para hacer masa de pizzas o tortillas sin huevos.

Los garbanzos junto a la soja constituyen las legumbres más completas en cuanto a calidad proteica.

Además, la harina de garbanzos aporta vitamina A , vitamina K que participa en la coagulación sanguínea y vitamina B9 o folato que participa en la formación de glóbulos rojos.

Harina de soja: Como mencioné antes, junto a los garbanzos, la soja constituye la legumbre más completa en cuanto a la calidad de sus proteínas. Son ideales para consumir en reemplazo de carnes. Este tipo de harina se usa para hacer panificados, salsas y sopas.

La harina de soja aporta vitamina A, vitaminas del complejo B, hierro, y fósforo.

También aporta calcio que forma parte de huesos y dientes y participa en la contracción muscular; y potasio, que ayuda a la función de los nervios, a la contracción muscular y al ritmo cardiaco.

Harina de guisantes verdes: este tipo de harina se utiliza en la cocina para espesar preparaciones, preparar crepes, sopas, galletas y panes. Su color verde le otorga una característica distintiva al producto resultante.

La harina de guisantes te aporta vitaminas del complejo B, potasio, zinc, hierro y ácido fólico.

Harinas de cereales y pseudocereales

Harina de Maíz: la harina de maíz se utiliza para hacer tortillas, crepes, pancakes. A la hora hacer pan, hay que tener en cuenta que este producto se utiliza siempre en mezclas junto a otras harinas que sí contienen gluten.

Si la harina que compraste, se elaboró a base del grano de maíz entero (harina integral), te aportará una gran cantidad de fibra, vitamina A, B3 que libera la energía de los carbohidratos que consumimos, B9, magnesio, fósforo y selenio.

Harina de arroz: la harina de arroz se utiliza para hacer panes y al igual que la harina de maíz, siempre en combinación con otras harinas.

Con este producto también puedes cocinar bizcochos, muffins, galletas tipo crackers.

Este alimentos provee magnesio a tu organismo.

Harina de trigo sarraceno: este tipo de harina constituye el ingrediente ideal para hacer panes con excelente textura, además se pueden elaborar pasta y masas para pizzas, obteniendo productos con muy buena aceptación. ¡Es mi favorita!

La harina de este pseudocereal es rica en vitaminas del complejo B y vitamina E.

Harina de quinoa: este pseudocereal se lleva todos los aplausos dado la neutralidad en su aroma y sabor, lo que permite una gran versatilidad en su uso culinario. Con esta harina puede cocinarse pancakes, tortillas, crepes, panes, muffins, pizzas, brownies, ¡no puedes quedarte con las ganas de probarlo!

La quinoa es una buena fuente de hierro, magnesio y zinc, también de vitamina B2 y ácido fólico.

Harina de amaranto: ¿Sabías que la Organización de las Naciones Unidas declaró al amaranto como un súper alimento? Este pseudocereal si bien surgió en América, hoy se encuentra accesible en la mayor parte del mundo. Con esta harina se preparan tortillas, sopas y purés. ¡Es fácilmente digerible!

Este alimento es rico en vitamina A, vitaminas B, C, E y K. La vitamina C posee propiedades antioxidantes y facilita la absorción del hierro proveniente de la dieta.

Otras harinas sin gluten

Harina de coco: esta harina se obtiene de la pulpa de coco seca. Con ella se elaboran bizcochos, budines, panes, muffins y crepes.

Es rica en fibra, hierro y potasio.

Harina de almendras: con esta harina se elaboran deliciosas galletas, bizcochos y panes (¡receta de pan de almendras aqui!).

Aporta hierro y calcio a tu organismo.

Harina de algarroba: este alimento puede reemplazar al cacao, dado su color y sabor dulce. Se utiliza generalmente para elaborar cremas, rellenos y coberturas de tortas.

Aporta potasio, calcio, hierro y zinc.

Como puedes concluir con este artículo, no necesitas de las harinas con gluten para disfrutar de los sabores a los que estás acostumbrada, los mismos pueden conseguirse con una amplia variedad de harinas sin gluten que aportan gran variedad de nutrientes y que se encuentran disponibles en el mercado. ¿Vas a probar? ¡Manos a la obra!

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